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El efecto Dunning-Kruger, o como los inútiles creen que lo hacen bien 

Hace unos meses en un vuelo hacia La Palma leía un artículo de psicología en el Diario de Avisos sobre el efecto Dunning-Kruger. Decidí guardar el periódico para poder publicar algo al respecto, pero el maletero de mi coche lo engulló y no he vuelto a localizarlo. Casualmente hoy me encontré en un comentario del Facebook la noticia de que habían detenido al "inventor de la invisibilidad y la imbecilidad", resulta que un atracador de bancos en Estados Unidos había llegado a la conclusión de que si bañaba su cara en zumo de limón esto provocaba que su rostro no pudiera ser grabado por una cámara. No sólo fue capaz de llegar a esta hipótesis sino que además fue capaz de demostrarla haciendo pruebas con una Polaroid. La policía tras la detención, que resultó bastante sencilla, ya que tenían su rostro perfectamente grabado por las cámaras de seguridad del banco, llegó a la conclusión de que , al tener el ladrón su rostro bañado en zumo de limón no pudo enfocar la cámara correctamente o simplemente el papel fotográfico en el que hizo las pruebas estaba en mal estado, y al tener los ojos irritados por el zumo de limón no se pudo dar cuenta. Sea cual fuere el motivo que lo llevó a tan ridícula conclusión este inútil individuo pensó que sus conclusiones eran las mas acertadas: El zumo de limón produce que las imágenes no sean reconocibles en las cámaras de vídeo. (artículo original del blog de opinión de Errol Morris en el The New York Times).

Al final encontré el blog del autor del artículo original del Diario de Avisos en el que publico el artículo en 26 de Junio con el título de ¿Incompetencia?. Lo que me ha hecho recordar mi primera impresión: Esto se hace cada vez mas patente en un mundo donde los incompetentes tienen cada vez mas ocasión de demostrarnos como se equivocan y como creen que están haciendo lo correcto. Cada vez evitamos más medir los niveles de competencia y evaluar a los responsables, pasa a nivel de empresa donde ese compañero inútil que no hace otra cosa que meter la pata una y otra vez se cree el mejor en su trabajo. Pasa también con ese jefe que no es capaz de distinguir quien le es productivo y quien no, felicitándose mientras se rodea de gente incapaz, y creyendo que es lo mejor que se puede hacer. Pero lo más grave de todo es que pasa con nuestra clase política, que tras tomar las decisiones que nos hunden cada vez mas en el abismo, que nos impiden salir de una crisis que se nos ha imputado sin tener parte en su creación, se felicitan por tomar medidas inútiles y creen que lo están haciendo estupendamente.

Bueno, después de que haya muerto alguien lo "suficientemente importante" por un desalojo, no creo que sea la primera, parece que ahora el país se moviliza para sacar adelante una ley completamente inútil que lo único que conseguirá es retrasar los demás suicidios otros dos años. Es curioso que esta ley salga adelante justo cuando los bancos encuentran que se les ha saturado el mercado y no saben que hacer con tanta propiedad construida o a medio construir que ahora poseen por la incapacidad de pagar de sus propietarios. Me parecería un tiempo razonable si durante ese periodo realmente se creara una ley que prohibiera a los bancos conceder créditos por encima de las capacidades demostradas de pago de una persona, me parecería razonable si en esos dos años se obligara a un banco que tasó (bueno realmente un tasador designado por el) a reconocer el valor de esa propiedad por lo que el mismo había decidido que valía, o por lo menos fuera el precio de partida donde poder aplicar los valores reconocidos públicamente de la evolución del mercado. Les dejo que me hagan trampa aplicando los coeficientes de la provincia, o de la ciudad o del barrio en el que se encuentra la vivienda, pero es algo que tienen que estar determinado en el momento en el que se hace la hipoteca, y no cuando interesa hacerse con ella.

Pero aún así ninguna de estas leyes solucionaría el problema de la gente que se ha visto llevada a estas situaciones. Si, es cierto que hay gente que ha tenido "mala suerte", que pidieron un crédito razonable sobre un valor razonable y que por motivos ajenos a ellos se han visto impedidos a poder mantener sus compromisos de pago. Pero si no hubiéramos disparado el mercado de la construcción para que unos pocos se pudieran forrar, si hubiéramos tenido una clase política que en lugar de hacer populismo hubiera frenado a sus amigos de los bancos y las constructoras y se hubiera dedicado a proteger a sus jefes de los timos de sus amigos, otro gallo le cantaría al que ahora al no poder pagar la vivienda tuviera la posibilidad de venderla en un mercado que no estuviera hundido, otro gallo le cantaría si los bancos estuvieran obligados a recibir la propiedad como pago. Pero quizás sean muchos gallos los que cantarían y el alboroto sería intolerable. Si, los bancos al plantear estas cuestiones nos dicen que entonces no podría conceder tantos créditos, pero es que eso es lo que habría que hacer, evitar que se concediera tanto crédito. El otro día los escuche decir que no podrían darnos las condiciones tan estupendas que nos dan, mucho mejores que en otros países. ¿Alguien se ha molestado en meterse en las páginas de los bancos de otros países y ver sus condiciones antes de creerse esto? Hombre, algo cuesta, pero con la traducción de Google de páginas al español acabas encontrando que los mismos bancos en otros países de nuestro entorno dan condiciones mejores a las que nos dan nuestros super-buenos-bancos.

 

Posted by Carlos López-Echeto Marrero Tuesday, November 13, 2012 1:26:00 AM Categories: Comentarios Crisis económica Economía Recesión económica
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Desnudos 

Reproduzco el artículo de opinión de Manuel Vicent de la última pagina del Pais de hoy (19/02/2012). Creo que la idea que sostiene describe la realidad del momento que vivimos: Se va a usar, y se está usando, la crisis económica como escusa para realizar cualquier acción y cambio legislativo. Amparados en la justificación de que es necesario para solucionar esta crisis se nos quitarán los derechos adquiridos, se incumplirán promesas y se nos hará admitir cambios que de otro modo no hubiéramos admitido. Además a todos los que no estén conformes con las soluciones se nos tachará de inconscientes e insolidarios. Se ha abierto la veda en la que se podrá hacer lo que sea para solucionar una crisis, incluso cosas que no servirán para solucionar la crisis.

 

En cualquier dictadura, si un ciudadano anónimo cae en una redada en manos de la brigada política, sin duda será conducido en un furgón a una comisaría y allí bastará una mínima sospecha o simplemente que su cara no le guste al comisario para verse encerrado en una celda por un tiempo indefinido. Antes se le ordenará que deje en una bolsa el cinturón, los cordones de los zapatos, el bolígrafo, el reloj y cualquier objeto punzante con el que podría suicidarse. En la celda este ciudadano tiene dos opciones: insultar al carcelero y dar patadas contra la pared o bajar la cerviz y aceptar su destino. Tal vez la angustia que le provoque sentirse a merced de un déspota, será suficiente para ablandarle. En los sótanos de la brigada política se practica una psicología burda o refinada según la catadura moral del torturador. Si el preso es un rebelde peligroso, el sistema tiene varios métodos para bajarle los humos. La más limpia y humillante forma de tortura consiste en interrogarlo bajo potentes focos completamente desnudo. No se necesita ejercer sobre él ninguna clase de violencia física. La mera desnudez corporal le destruirá al instante la autoestima. Puede que este ciudadano, si no es un héroe, esté dispuesto a firmar cualquier confesión a cambio de unos calzoncillos. En cierto modo esta profunda crisis económica ha actuado sobre el cuerpo social como un mecanismo represor idéntico a cualquier dictadura. Las persistentes noticias negativas han creado un clima corrosivo sobre la conciencia del ciudadano. Parece que todo ha sido programado para que el pesimismo ejerza un efecto demoledor con objeto de bajarle las defensas ante el azaroso futuro que le espera. Como en el sótano de una comisaría, el sistema le ha quitado al parado los cordones de los zapatos y el cinturón para que no se suicide y al que todavía tiene trabajo le obliga a contemplar su cuerpo desnudo ante un espejo y en lugar de interrogarlo alguien se limita a leerle la reforma laboral, como una condena. El comisario le felicita si la empresa le ha bajado el sueldo, porque esa es la señal de que no lo han echado a la calle todavía. Este ciudadano capturado en una redada social lo dará todo por bueno si el empresario le regala unos calzoncillos para taparse las vergüenzas.

 

Artículo original: Desnudos, Manuel Vicent (El País 19 de febrero de 2012, página 68)

Posted by Carlos López-Echeto Marrero Sunday, February 19, 2012 1:25:00 PM Categories: Crisis económica Desempleo Economía Política Recesión económica
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